La práctica campesina del dar en Táchira

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Por MaHe –  09 de Agosto del 2018

Ilustrado por Pixie Feather KW3

 

 

En Táchira, me encontré con un buen amigo que entre cigarros y charlas, me contó esta historia que no es historia muerta pero tampoco es la historia que vas a encontrar en los libros de historia convencionales. Esto es historia popular, que no necesita de historiadorxs sino que depende de las voces que no la dejan morir. Es una echadera de cuento de lo que él vivió, presenció durante su infancia en los campos y poblaciones campesinas en Táchira. Comunidades que están entre la capital del estado (San Cristóbal) y el río Táchira que marca la ficticia línea de frontera con la República de Colombia.

 

“Esto es un relato de las maravillas culturales de nuestros pueblos andinos, los pueblos rurales, las cosas que como sociedad deberíamos rescatar para la refundación de nuestra civilización. Aquello que diriía el viejo Prieto, lo bueno del ayer que tiene que complementarse con lo bueno de hoy para construir el mañana.

 

En una época bastante tardía, en los años 90 ya con el augue del neoliberalismo aún se veía la reminesencia de esta práctica cultural en la cual lxs campesinos, las comunidades más alejadas tenían dentro de su dinámica, el compartir como fenómeno cultural trascendiendo el hecho del negocio, sin el mismo hecho del trueke (los acuerdos). Cada campesinx cultivaba su conuco, sus tierras y cuando venía la época de las cosechas, de manera natural, tomamaba parte de su cosecha y recorría las casas de sus vecinos llevando una porción de su producción. Lxs que esperaban la visita, sabían que llegaba la persona y le brindaban una comida o también le entregaban parte de lo que ellxs tenían ahí que era producido, era un compartir solidario y era un compartir bilateral también. No era únicamente recibir, la práctica estaba en el dar. No había referencia de valor, no, cada quien era feliz con lo que recibía y cada quien era feliz con lo que podía dar, no existía esa escala de valores que tenemos hoy en día de que “esto” equivale a tal cosa, no, no. No había negocio, no había acuerdo, no había nada, era una práctica que ni siquiera de dinero pues. De hecho el dinero era algo que se utilizaba para cosas muy puntuales y muy de vez en cuando.

 

Era un fenómeno estrictamente natural, todo el mundo lo hacía. De esa manera la sociedad se mantenía unida, intercambiaban, compartían, creaban sus relaciones. No era algo que se pidiera, ni algo que se otorgara, era una práctica. De hecho, las casas se construían para lxs que necesitaban habitarlas de manera comunal. Cada vez que alguien necesitaba una casa, las comunidades se reunían y planificaban las casa de la persona y la persona tenía el compromiso de alimentar a lxs que le iban a colaborar ocn la contrucción de su casa. No existía el cemento, no esxitía la teja industrial, el acerolic. Las comunidades tenían sus hornos de tejas, tenían sus molinos para procesar harina. No se compraba comida, la producían. A veces comercializaban los excedentes pero la dinámica era demasiado autosuficiente en aquellos momentos y la pregunta que nos hacemos, quienes logramos ver los vestigíos de estas prácticas (que ya han desaparecido) es ¿si aquel fenómeno corresondería a alguna cultura ancestral indígena o fue un fenómeno que se creó en nuestra sociedades en los últimos 200, 300 años?

 

Ese fenómeno hacía que conceptos actuales como la “pobreza” por ejemplo, fuera algo muy diferente. La abundancia en lo necesario era un fenómeno natural y las expectativas de vida girabanen torno a otras cosas, tanto en lo recreativo, en el trabajo, en lo cultural, en lo social y en las mismas relaciones políticas. Es interesante porque es un fenómeno que está en los campos Tachirenses, osea que se vio en los campos Tachirenses per que abarcó la cordillera Andina, atravesando todas las nacionalidades de aquí hasta el Sur.”

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