¿A quién culpamos por la PAZ?

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Por MaHe – 15 de Septiembre, 2017

 

“Como por arte de magia” son las palabras que algunas personas han utilizado para describir la desaparición de la violencia terrorista en Venezuela después de las elecciones del 30 de Julio a la Asamblea Nacional Constituyente.

La  violencia a la que grupos terroristas sometieron a algunas comunidades del país fue dirigida y auspiciada de principio a fin por la oposición venezolana. El fin de esta violencia fue cambiando a lo largo de los 4 meses que duró la cruzada terrorista  (Abril-Julio 2017). Algunas veces el fin era derrocar a Maduro, otras veces fue salir de la “dictadura”, luego porque se estaban muriendo de hambre, luego por elecciones, luego en contra del llamado a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), luego en contra de las elecciones de la ANC, luego por la “represión” policial,  y bueno, así iban, sin rumbo claro excepto el de causar caos y destrucción.

No voy a mentir, en los sitios donde la violencia terrorista hizo de las suyas, la vida cotidiana se tornó difícil. Lamentablemente yo tuve que vivir y padecer la violencia en varias ocasiones y créanme, no es para nada bonito. Tampoco brindó nada de seguridad esta protesta, en cuanto a seguridad física, material, emocional y psicológica. Llegué a sentir un nivel de tensión y de terror en la calle que era inaudito. A tal punto que a veces algunas calles por donde estaban los terroristas parecían las calles de Siria que muestran en los noticieros de la televisión. ¡Pero ya no más! Se acabó y volvimos a ser, en plenitud volvimos a ser.

Pero nos quedaron muchos dolores, algunos incurables. Como cicatrices para toda la vida. Porque bueno, como es de costumbre, es el pueblo que sigue poniendo los muertos. Esta vez no fue diferente. Las víctimas de la guarimbas, las fatales y las no fatales. La impunidad de no haber hecho lo suficiente para frenar a tiempo la violencia terrorista y la impunidad de todavía ver a los responsables intelectuales siendo hombres y mujeres libres en la calle. Quedó todavía en el aire el clamor por la justicia. Porque como dice la consigna: “Sin Justicia no habrá Paz”.

Más de 45 días (y contando) en Paz

A pesar de la condena anunciada por la oposición venezolana y por las corporaciones mediáticas internacionales sobre las elecciones de la ANC, el país NO se incendió en llamas ni hubo más violencia. De hecho, hubo MENOS violencia. Eso se le puede preguntar a cualquier persona que viva en Venezuela.

La gente pudo volver a la escuela, a la universidad, al parque, a viajar libremente por el país, comprar cosas en tiendas, es tanto así que el paro de transporte se levantó y los buses volvieron a salir a prestar el servicio de transporte. Esto después de las elecciones de la ANC el 30 de Julio, al parecer con la demostración del pueblo y con los más de 8 millones de votos bastó y sobró para ponerle un parado a la violencia terrorista.

¿Pero por qué?

Hay varias respuestas, pero creo que lo que más me impresiona a mi es por la garantía del desarrollo de la vida que le brinda el gobierno bolivariano al país, cosa que para nada hizo ni hará la oposición venezolana con su violencia terrorista.

Quiero explicar mejor a lo que me refiero. La garantía de que no te van a quemar por ser o no ser algo, la garantía de que si eres madre o padre y llevas a tu hija/hijo a un Simoncito (pre-escolar) no van a destruir y/o incendiar el Simoncito, garantía de que como conductorx de un transporte público no te van a secuestrar el bus y quemarlo, garantía de que si eres comerciante no van a venir a saquear y destruir tu negocio, garantía de que como estudiante puedas terminar tu año escolar sin interrupción, garantía de poder caminar por cualquier calle de la ciudad  sin tener que pagarle a nadie para caminar y sin el paso bloqueado, la garantía de que puedas llegar y salir de tu edificio de vivienda a la hora que quieras sin tener un horario preestablecido por el grupo de terroristas que viven en tu zona, garantía de que no van a haber guayas de púa degolladoras en las calles, garantía de que el camión del gas pueda llegar a tu comunidad, garantía de que los camiones que reparten comida dentro del país puedan llegar a los comercios de tu zona, pudiera seguir dando muchos ejemplos, pero lo que quiero expresar es que la vida cotidiana como la conocemos y de la manera a que estamos acostumbradxs, los únicos actores políticos que pueden garantizar esto en Venezuela es el Poder Popular organizado y el gobierno bolivariano.

El tiempo lo dice, lo ha demostrado, no lo digo yo. Durante los últimos 18 años, los únicos sectores que se ha dedicado a sabotear la vida de lxs Venezolanxs ha sido la oposición nacional e internacional junto a sus patrocinadores/socios gringos y europeos. De esto no hay duda.

Comparando discursos con resultados

Durante esos 3 meses, mientras que la oposición siempre tuvo un doble discurso, el Presidente Nicolás Maduro mantuvo siempre el mismo.

El discurso de la oposición también variaba porque existen diferentes posturas dentro de la oposición. Algunos sectores de la oposición quiso intervención internacional, otro sector quiso seguir con la violencia hasta salir de Maduro, otro sector quiso dialogar, otro sector no estaba de acuerdo con las acciones violentas.

El doble discurso de la oposición se centró en decir hasta el cansancio que las acciones de calles eran pacíficas y que la violencia venía única y exclusivamente de los cuerpos de seguridad del Estado. Pero veíamos como a pesar de jurar ante el mundo su actitud “pacífica”, quemaban a personas vivas por razones políticas y raciales, destruían edificaciones donde funcionaban políticas públicas que atienden a la gente, destruían buses que prestan el servicio de transporte público para la ciudadanía, como marcaban las casas de las personas Chavistas en actitud de persecución (de la misma manera que se marcaron las casas de los judíos en la Alemania de Hitler), por dar unos ejemplos.

Es muy importante señalar que la oposición y sus grupos terroristas nunca tomaron responsabilidad por  ninguna de las muertes que causaron, ni por la gente que hirieron, ni por los negocios quemados, ni por los buses que quemaron. Ni siquiera se responsabilizaron por la muerte de Orlando Figuera, quien murió después de que fuera quemado vivo y apuñalado por ser negro y parecer Chavista mientras estaba cerca de una “protesta pacífica” de la oposición. El compañero Orlando no era policía, ni agente encubierto del gobierno, solamente era un ciudadano común que estaba en una calle cualquiera pero en el momento equivocado y con los pacíficos equivocados.

El resultado real de esos 3 meses de doble discurso no fueron acciones pacíficas porque de hecho, siempre llamaban a que las acciones terroristas de calle fueran más fuertes (para evitar decir violentas). Entonces al final del día, no sacaron a Maduro, no tuvieron su muy deseada intervención extranjera, no se murieron de hambre, no hicieron mejor a Venezuela. Pero sí destruyen y mataron a personas. En conclusión, no cumplieron sus promesas ni cumplieron con su discurso pacífico.

Ahora, el discurso del Presidente Nicolás Maduro se mantuvo por la misma línea discursiva durante esos 3 meses y hasta hoy. Si alguien se sienta a escuchar cualquier discurso por radio, televisión o redes sociales del Presidente, se podrá dar cuenta que el discurso se mantuvo siempre haciendo un llamado a la paz, al diálogo, al encuentro nacional, al cese de las acciones terroristas de calle, a que no hubiesen más muertos y a que en vez de destruir se pusieran a trabajar, estudiar y producir para sacar el país adelante.

El Presidente Maduro cree (así como yo) que la respuesta a muchos problemas económicos que existen se pueden resolver mediante la producción nacional, mediante el esfuerzo del trabajo Venezolano y no mediante cobardes intervenciones extranjeras. Porque la salida fácil es llamar a una intervención extranjera, que se apoderen del territorio que tanto nos ha costado tener soberanamente y que implanten su capitalismo salvaje. Esa es la salida fácil cuando no se es patriota. Porque difícil es inventar, crear, levantarse a las 5 de la mañana a trabajar fuerte como la gente del campo y experimentar hasta que se obtenga la formula correcta y la producción necesaria para cubrir una necesidad de la población.

Era tanto así que hasta a veces a mi me molestaba que tan permisivo llegaba a ser el discurso de Maduro. Prohibió el uso de armas de fuego por parte de los cuerpos de seguridad del Estado (mientras les disparaban balas a la policía), prohibió el uso de balas de goma también. Siempre condenó las pocas muertes que lamentablemente fueron causadas en reacción al ataque de los grupos terroristas ante los cuerpos policiales y todos los funcionarios que participaron en alguna muerte de esos terroristas están presos.

Ya cuando la paciencia parecía acabarse y cuando el cansancio de la violencia era evidente, el Presidente decidió hacer lo mejor que pudo haber hecho, llamó al pueblo a que dictara los pasos de como íbamos en conjunto a detener la violencia terrorista. Llamó al pueblo a una Asamblea Nacional Constituyente para la paz, el encuentro nacional y para resolver los problemas económicos. Acertadamente, después de que se instaló la ANC, se fue la violencia terrorista. De verdad, fue así como magia y de manera muy rápida y sin necesidad de policías en la calle, ni de guerra civil, ni de intervención extranjera. Solamente acudiendo a los mecanismos democráticos de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

El Pueblo Venezolano

Por otro lado, está la mayoría del pueblo Venezolano que durante estos 3 meses tuvimos la altura política, la madurez política de no caer en el juego del fascismo y de la guerra impuesta. Con mucha paciencia, con mucha sabiduría, con mucha alegría nos mantuvimos fuera de los escenarios de la guerra. Y si algunos del Poder Popular organizado salieron a hacerles frente a los grupos terroristas no fue por orden de Maduro ni por odio a las personas de la oposición, sino fue para liberar una calle del control terrorista, para frenar que llegasen a quemar y destruir más sitios de interés público como el centro de las ciudades donde se guardan los registros históricos de la Nación, hospitales públicos, universidades públicas o maternidades.

Les puedo decir que no fue fácil salir a la calle en esos meses siendo Chavista y sabiendo que no me podía poner una camisa roja o una camisa de Chávez porque corría el riesgo de ser atacada en la calle mientras que se veían a la gente opositora vestidas a plena luz del día con sus símbolos y nada les pasaba. A pesar de toda la presión, del dolor de las víctimas fatales y no fatales, de la violencia mediática, de las mentiras dichas por las corporaciones internacionales, por las provocaciones de los terroristas, nos mantuvimos firmes en búsqueda de una salida democrática y cívica al conflicto.

Y así fue, más de 8 millones de personas votaron el 30 de julio en las elecciones de la ANC. Pero no solamente un voto por lxs representantes a la ANC, sino que fue un voto por la paz, un voto por una manera de resolver conflictos.

Para conluir  

Decidí ponerle el título a este escrito de “¿A quién culpamos por la PAZ?” porque definitivamente siempre tendemos a culpar a los generadores de la violencia pero a veces no nos damos cuenta que la paz no llega como el viento sino que se gana luchando. Esta vez luchamos 3 meses contra la violencia terrorista y luchamos por tener unas elecciones que al final del día, nos devolvieron la paz.

Entonces es importante que veamos que, aunque las corporaciones mediáticas internacionales nunca lo dirán, si no fuese por el carácter democrático y pacífico de la mayoría del pueblo Venezolano y del Presidente Nicolás Maduro, nuestra querida Venezuela quizás hubiese terminado en una guerra civil o destruida como Libia.

Que alegría y felicidad me da saber que no fue así.

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