Ese Taxista

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Por MaHe – 18 de Mayo, 2017

Ilustrado por Pixie Feather

 

En una noche cualquiera, en esas en las que a una le agarra la noche en la calle (como dicen por ahí), agarré un taxi para trasladarme. Todo era normal, un señor de alrededor de 50 años, con vestimenta de taxista normal, pero no, este taxista me iba a lanzar un bombazo.

Empezamos a rodar y no sé porqué pero al taxista le causé confianza y empezó a contarme cosas interesantes. Bueno, además yo soy habladora con la mayoría de taxistas. De repente, en el medio de la autopista, detiene el carro y se baja a buscar algo. Yo le pregunté qué le había pasado. Cuando subió al carro de nuevo, me dice mientras me muestra “el casco”. Resulta que el hombre se bajó a buscar un casco de moto que estaba en el medio de la carretera. Bueno, normal. Todo relajado.

Me empieza a echar su historia con los cascos de moto. Él dice que siempre se encuentra cascos de motos tirados en la calle, tanto así que hasta le ha regalado varios cascos a varias y varios familiares. “¡Que bien! ¡Que suerte!” Le digo yo.

Me contó que su estrategia es la siguiente:

1) Ubicar el casco en la carretera.
2) Ver si hay alguien alrededor (que lo reclame).
3) No lo agarra de una vez, da unas vueltas o hace una carrera y luego regresa a ver si alguien ha recogido el casco.
4) Si nadie lo ha agarrado a esa altura, lo agarra él.

Verga, después de todo eso y que el casco siga estando ahí, es porque es para él. “Esos son para ti entonces”, le digo yo.

Silencio. Luego veo que como que me quiere seguir conversando. Hago contacto visual con él y se suelta. Aquí viene la otra parte de la conversa.

Me dice que él tiene una “novia así, así como yo”. Entonces y le digo, “¿Ah, si? ¿Cómo así como yo?”. “Pues ella tiene una una novia, le gustan las mujeres también”, me responde. Es que se me nota mucho  la mariquera desde lejos jajajajaja eso fue muy cómico. “¡Que bien!” Le digo yo.

Me sigue contando que ha tenido varias novias así, es decir que no ha sido un fetiche sino que ha tenido novias que a lo largo de la relación, en algún momento, le dicen a él que ellas quieren salir con mujeres y luego buscan una novia por su lado. Ahonda más en el asunto, me dice que no es que es una relación de 3 (aunque puede serlo en cierta medida), sino que bueno, él tiene una novia pero su novia tiene una novia por su lado, es decir, no en un espacio en conjunto. Son esas cosas que te dejan loca porque nunca piensas que un taxista de unos 50 años te va a decir eso, que vive sus relaciones amorosas de manera no monogámica y además con total felicidad y normalidad. “¡Felicidades! Que bueno que se lleven bien en una relación así” le digo. Él me dice que el considera que es un buen aspecto para mantener una relación que las personas se puedan entender durante los diferentes procesos de la vida y que se puedan expresar sus deseos.

Finalmente llegamos a mi destino y me tocaba bajarme. Mientras le pagaba, le dije -“Pues si, eso tiene mucho sentido. Gracias por eso señor. Ha sido un placer conocerlo. Que pase buenas noches y que le rinda el trabajo hoy”. Nos dimos la mano y para finalizar la conversa me dice – “Muchas gracias. Mucho gusto, que pase buenas noches, estamos a la orden”.

Así que aunque a veces pensemos que la monogamia obligada lo tiene todo controlado, resulta que el universo nos pone estas historias en el camino para dejarnos saber que no, que no es tan así. Y que además las personas de la clase trabajadora, de todas las generaciones, también siguen desafiando sin miedo al mandato dictatorial del Patriarcado sobre cómo debemos vivir nuestra sexualidad y de cómo debemos juntarnos en pareja.

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